Pega tu texto y obtén siete lecturas a la vez: cuánto suena a máquina, dónde coincide con la web, cómo se lee y qué señalaría un editor.
El detector lee cuatro señales que separan un borrador humano de uno de máquina. La variabilidad mide la diferencia entre longitudes de frase: una persona escribe una frase larga y luego una corta, mientras que un modelo tiende a un ritmo uniforme. La diversidad léxica cuenta con qué frecuencia aparece una palabra nueva. Los patrones de redacción buscan los conectores que los modelos usan en exceso. La repetición de aperturas comprueba cuántas frases empiezan igual.
Cada frase recibe su propia puntuación, así que el resultado es un documento resaltado y no una cifra suelta. Saber qué párrafo suena a máquina informa mucho más que un porcentaje global.
Un 90 % no significa que el 90 % del texto sea de máquina. Significa que el patrón se parece a los que el verificador asocia con borradores automáticos, con esa confianza. Confundir ambas cosas es como se acusa a alguien injustamente.
Ningún detector basta para probar la autoría, y cualquier herramienta que lo afirme exagera. Esta lee el ritmo de las frases, la variedad léxica y la redacción, y da una confianza junto con las frases que la explican.
Sí, ocurre. Los falsos positivos se concentran en hablantes no nativos, escritura técnica y borradores muy editados. Por eso cada frase lleva su puntuación en lugar de un veredicto único.
Hasta 150.000 caracteres por análisis y 75 archivos a la vez en modo por lotes. Sin límite diario ni cuenta.
No. El análisis ocurre en tu navegador. Nada se sube ni se añade a un conjunto de entrenamiento.